miércoles, 21 de noviembre de 2012

El poder de los sueños

Escuchaba tu respiración al otro lado de la pared, tu sollozo ahogado, empecé a dar vueltas en la cama mientras imaginaba las mil cosas horribles que podían haber ocurrido.
De pronto me di cuenta que me daba miedo saberlo, me daba miedo que el problema fuera yo, llevaba un tiempo presionándote, lo sabía.
Me di la vuelta, puse la almohada sobre mi cabeza esperando dejar de escucharte.

Sabía que estaba en un sueño, pero no era capaz de despertarme y la angustia me recorría entera.

Soledad
Jesus Prieto Revuelta
Te veo, estas sola, en medio de la calle, no hay coches, no existo, ¿qué pasa? intento andar, no tengo piernas pero me muevo, llego a tu lado, no me ves, como vas a verme si no existo, que bobada, llorar... si, creo que lloras, pero no se que te pasa, en realidad si lo se, pero tengo miedo porque soy la causa, pero no puedo serlo, no existo.
Alguien aparece a lo lejos, soy yo, o eso creo, al menos se parece a mí, pasa a tu lado y parece que no te ve, te escucho decir mi nombre pero ese ser no gira la vista, no entiendo...

Abro los ojos, me levanto de un salto, salgo al pasillo y sin llamar abro tu puerta, ahí estas tú, mi madre, llorando porque crees que no te quiero, llorando porque no te trato bien, me siento en tu cama y te abrazo hasta que tu respiración se acompasa.

Gracias a mi sueño se que te pasa sin preguntas, en realidad lo sabía, pero no quería verlo, me la jugó el subconsciente.

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